Los Hijos

septiembre 1, 2008

 
 

 
 
 

 

 

Cuando los hijos se van… 

Hay que aceptarlos con esa condición, 

hay que criarlos con esa idea,

hay que asumir esa realidad.

No es que se van… es que la vida se los lleva.

Ya no eres su centro.

Ya no eres propietario, eres consejero.

No diriges, aceptas.

No mandas, acompañas.

No proyectas, respetas.

Ya necesitan otro amor, otro nido y otras perspectivas.

Ya les crecieron alas y quieren volar.

 

Ya les crecieron las raíces y maduraron por dentro.

Ya les pasó las borrascas de la adolescencia

 y tomaron el timón.

Ya miraron de frente la vida y sintieron el llamado,

 para vivirla por su cuenta.

Ya saben que son capaces de las mayores aventuras,

 y de la más completa realización.

Ya buscarán un amor, que los respete,

que quiera compartir sin temores ni angustias las altas

y las bajas en el camino que les endulce

el recorrido y los ayude en el fin que quieren conseguir.

Y si esa primera experiencia fue equivocada,

tendrán la sabiduría y las fuerzas para soltarlas,

así, otro amor les llegará para compartir

sus vidas en armonía.

Ya no les caben las raíces en tu maceta,

ni les basta tu abono para nutrirse,

ni tu agua para saciarse, ni tu protección paa vivir.

Quieren crecer en otra dimensión,

desarrollar su personalidad,

enfrentar el viento de la vida, al sombro del amor y al rendimiento de sus facultades.

Tienen un camino y quieren explorarlo,

lo importante es que sepan desandarlo,

tienen alas y quieren abrirlas.

Lo importante es el corazón sensible,

la libertad asumida y la pasión a flor de piel.

Que la rienda sea con responsabilidad,

 y la formación, llena de luz.

Tú quedas adentro.

En el cimiento de su edificio, en la raíz de su árbol,

en la corteza de su estructura, en lo profundo de su corazón.

Tu quedas atrás.

En la estela luminosa que deja el barco al partir.

En el beso que  les mandas.

En el pañuelo que  los despide.

En la oración que   los sigue.

¡En la lágrima que los acompaña!

Tú quedas siempre en su interior

aunque cambies de lugar.

Autor desconosido  

 

 

 

  Amiga(o)

Cuando los hijos se van hay que aceptar la ley natural

de la vida. Nos sentimos afectados por este cambio  y

reflexionamos sobre nuestro lugar en el mundo y la

validez de nuestro proyecto de vida.

Esta situación que vivimos los padres se conoce  como

el síndrome del nido vacío.  Lo importante es liberarse

de éste síndrome ajustándonos a transitar con óptimismo.

Cuando los hijos se van  pensemos nuevamente en

nuestras metas, planes que como individuos queremos

hacer. 

Bendiciones y muchos cariños

de tu amigaYvonne

 

 

   

 

 

 
 
 

 

 

 

 
 
 

Una respuesta to “Los Hijos”

  1. am Says:

    Hola Yvonne se hai salido del tu cabeza es una cosa fantástica una verdad se igual. Gustaba muy disir muy más, pero que lo mi español escrito no dá Um beso armando moreira


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