Cuando los hijos se van

agosto 8, 2008

 

 

 

Cuando los hijos se van.

Hay que aceptarlos con esa condición,

 

hay que criarlos con esa idea,
 
hay que asumir esa realidad.
 
No es que se van… es que la vida se los lleva.
 
Ya no eres su centro.
 
Ya no eres propietario, eres consejero.
 
No diriges, aceptas.
 
No mandas, acompañas.
 
No proyectas, respetas.
 
Ya necesitan otro amor, otro nido y otras perspectivas.
 
Ya les crecieron alas y quieren volar.
 
 
Ya les crecieron las raíces y maduraron por dentro.
 
Ya les pasó las borrascas de la adolescencia
 
 y tomaron el timón.
 
Ya miraron de frente la vida y sintieron el llamado,
 
 
 para vivirla por su cuenta.
 
Ya saben que son capaces de las mayores aventuras,
 
 y de la más completa realización.
 
Ya buscarán un amor, que los respete,
 
que quiera compartir sin temores ni angustias las altas
 
y las bajas en el camino que les endulce
 
el recorrido y los ayude en el fin que quieren conseguir.
 
Y si esa primera experiencia fue equivocada
 
tendrán la sabiduría y las fuerzas para soltarlas,
 
así, otro amor les llegará para compartir
 
sus vidas en armonía.
 
Ya no les caben las raíces en tu maceta,
 
ni les basta tu abono para nutrirse,
 
ni tu agua para saciarse, ni tu protección para vivir.
 
Quieren crecer en otra dimensión,
 
desarrollar su personalidad,
 
enfrentar el viento de la vida, al sombro del amor y al
 
rendimiento de sus facultades.
 
Tienen un camino y quieren explorarlo,
 
lo importante es que sepan desandarlo,
 
tienen alas y quieren abrirlas.
 
Lo importante es el corazón sensible,
 
la libertad asumida y la pasión a flor de piel.
 
Que la rienda sea con responsabilidad
 
y la formación, llena de luz.
 
Tú quedas adentro.
 
En el cimiento de su edificio, en la raíz de su árbol,
 
en la corteza de su estructura, en lo profundo de su corazón.
 
Tu quedas atrás.
 
En la estela luminosa que deja el barco al partir.
 
En el beso que  les mandas.
 
En el pañuelo que  los despide
.
En la oración que   los sigue.
 
¡En la lágrima que los acompaña!
 
Tú quedas siempre en su interior
 
aunque cambies de lugar.
 
Autor desconocido  
 
 
 
 
 
 
Amiga(o)
 
Cuando los hijos se van hay que aceptar la ley natural
 
de la vida. Nos sentimos afectados por este cambio  y
 
reflexionamos sobre nuestro lugar en el mundo y la
 
validez de nuestro proyecto de vida.
 
Esta situación que vivimos los padres se conoce  como
 
el síndrome del nido vacío.  Lo importante es liberarse
 
de éste síndrome ajustándonos a transitar con óptimismo.
 
Cuando los hijos se van  pensemos nuevamente en
 
nuestras metas, planes que como individuos queremos
 
hacer.
 
Bendiciones y muchos cariños
 
 tu amiga Yvonne
 
 
 
 
 
 
 

 

2 comentarios to “Cuando los hijos se van”

  1. ............... Says:

    MUY HERMOSO TU BLOG Y MUY SABIAS PALABRAS
    CUANDO LLEGE ESE MOMENTO EN MI VIDA
    LO TIOMARE EN CUENTA JAJA ESPERO LO RECUERDE AUN UN ABRAZO FUERTE FUERTE
    DULCES SUE►4S DE PRINCESA COMO LO SOS VOS UN BESO..MUAKAKAKAKKKKKKS ELEANA

  2. mitomi Says:

    preciosa entrada yvonne  ,tengo un hijo de cinco añitos muy dependiente por el momento ,este escrito es maravilloso,feliz finde y muxos besos…


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